sábado, 4 de abril de 2020

TEMPUS FUGIT



Siempre lo he pensado pero nunca lo he escrito, ahora es el momento de leer lo que nunca pude leer y escribir lo que nunca tuve tiempo.


Y es justo el momento en el que palabras como “momento”, “ahora”, “presente, pasado, futuro, cuando” se van destapando como ese proceso en el que se elimina lo superfluo para llegar a la esencia de las cosas.


Todas esas palabras que he referido son producto de una invención del ser humano, que no descubrimiento. La invención que resulta ser el producto de la investigación y puede ser una idea, una teoría o un objeto, da lugar a algo nuevo y que anteriormente no existía. Mientras tanto, el descubrimiento da lugar a que se conozca algo que siempre estuvo ahí y que nadie pudo advertir hasta el momento en el que llego el descubridor en cuestión.


La invención es el TIEMPO. Ese maldito asesino que termina silenciosamente con nuestras vidas, el que mata las penas como si vino fuese, el que lo arregla todo, la solución a los problemas de la juventud, ese, el tiempo.


El tiempo no tiene cara pero lo podemos ver en un teléfono móvil, en un reloj o un calendario. El tiempo aparece bajo la película que estamos viendo y el tiempo nos dice que hora es, que día o estación del año. El tiempo nos dice si hemos llegado a tiempo, antes de tiempo, tarde o demasiado tarde. El tiempo a veces pasa, otras veces corre y en ocasiones, hasta vuela… también hay ocasiones en las que el tiempo parece que se ha parado o que pasa lentamente.


Llegados a este momento de la exposición y de lo que os digo, es cuando os tengo que decir, a los que tanto estimáis vuestro tiempo, a los que os da igual que pase o no pase y a los inconscientes que no entienden del tiempo por madurez o situación mental, que EL TIEMPO ES UNA INVENCIÓN.

¿Podríamos existir, podríamos vivir sin el tiempo?, pues claro. Algunos comentan que el tiempo es una dimensión, dicen que la velocidad es el espacio dividido por el tiempo y que, por lo tanto, el espacio es el la velocidad por el tiempo. Por lo tanto, llegamos a concluir que EL ESPACIO ES OTRA INVENCIÓN DEL SER HUMANO, pero esto es harina de otro costal y lo dejamos para otra ocasión… os recuerdo que la ocasión la pintan calva.


A lo que vamos que me critican por vagar, vagancia, divagar y divagancia…. si el tiempo no existe, no existe todo lo que alrededor de este invento se ha generado. Eso sí, como una creencia generalizada beneficia a mucha gente que vive del tiempo y otros que mueren por el tiempo. Por el tiempo muchos luchan corriendo y pedaleando por llegar los primeros y que los reconozcan como únicos, como los mejores. Por el tiempo, otros luchan en hacerlo antes que otros y lograr reconocimientos, diplomas y medallas.


Siempre he advertido en el devenir de mi vida a personas que me han llamado la atención y ahora caigo en el motivo. Personas que no tenían prisa en terminar los estudios, personas que no querían competir, tan solo correr o pedalear, personas que no tenían prisa en terminar la cerveza o que se quedaban en la sala del cine hasta que la persona de limpieza les pedía que la abandonasen… personas que disfrutaban del cigarrillo y de la situación que vivían.


Porque hay cosas que están claras y quedan a expensas del que las viva, porque si nacemos para morir, otros pensarán que será el inicio de la vida, que el inicio del día es un día más, mientras otros piensan en un día menos, que si el vaso está medio lleno o medio vacío… por lo tanto, no es cuestión de tiempo, es cuestión de vivir o morir, comenzar o terminar. Mientras tanto, podemos disfrutar o no, reír o llorar, disfrutar o recordar.


Sin lugar a dudas, la vida no es cuestión de llegar al final del camino, se trata de disfrutar de un recorrido que no tiene que estar sometido al tiempo sino a nuestra forma de ser que sin lugar a dudas, puede que esté sometida sin saberlo a ese invento que he mencionado llamado tiempo.

Ahora, nunca mejor dicho, ahora es el momento, “otra palabra más”… ahora es el cuándo…. “si es que ni yo mismo puedo decirlo sin las cadenas”. Y es que conseguir salir de la esclavitud del tiempo supone arrastrar algunas cargas, algunas heridas que no terminarán de curarse. Y es que ahora es cuando tenemos la oportunidad de prepararnos para otra forma de entender la vida y todo lo que con ella se relaciona.


Pero quien sabe si volveremos a un tiempo pasado en el que todos despertábamos cuando lo decía un reloj, un teléfono móvil y corríamos por llegar a tiempo al trabajo, a clase y luchábamos por el tiempo libre, por participar en esa carrera, por llegar a tiempo a comer. Quién sabe si ya no iremos rápido con el coche o dejaremos que la cerveza se caliente mientras hablamos y reímos o que el arroz se enfríe mientras disfrutamos de los aperitivos.

“Tempus fugit”


2 comentarios:

Pep Lonely Rider dijo...

Que bueno Alex, gran reflexión que he leído con deleite unas cuantas veces. Esta situación que estamos viviendo actualmente creo que si nos moldeara, no me atrevería a decir cambiar, porque algunos no cambian ni ante lo evidente, pero ineludiblemente parar y retomar aire, ese aire que ahora algunos lamentablemente les falta creo que nos cambiaran nuestras miras y las prioridades, ojala que sea para bien.
Un fuerte abrazo y mucha salud para ti y todos los tuyos, que estoy seguro son muchos.

50KM dijo...

Gracias amigo, un saludo y recuerda que saldremos reforzados y alginos, hasta inmunizados