sábado, 1 de abril de 2017

MARQUÉS DE MONTEJANO.

Marqués porque es un título y con esta denominación se reconoce un trabajo bien hecho por una gran persona con un tratamiento que siempre nos recordará todo lo grande que realizó.

De Montejano porque ya su apellido busca el título. De nacimiento deberían habérselo concedido, pero en la flor de la vida le ha llegado el reconocimiento para uso y disfrute en su resto, que por lo visto será mucho.

Lo concede el que suscribe que no tiene experiencia en dar ni quitar títulos, bastante hace con luchar por ellos. Pero es el primer reconocimiento y homenaje que a una gran persona puedo realizar en cuarenta y cinco años, el próximo dentro de otras cuatro décadas y media.

Y claro, por ello su señora también será Marquesa de Montejano y podrá disfrutar de su condición de nobleza que a ellos le sobra, puesto que días enteros y desvelos han compartido y luchado por conseguir ser Grandes, una condición a la altura de muy pocos.

Pero a saber… que este gran hombre está lleno de humildad y repleto de solidaridad. Y claro, esas cosas se notan y donde va arrastra, empuja, rompe y avanza con paso impasible. Saludos pues a todos los que habeis aportado, trabajado y sacrificado, que ello os ennoblece. Por todo ello y en mi condición de otorgante tan solo puedo recordar mi vasallaje al reconocido y acólitos, al señor Marqués de Montejano.

El Marqués que así lo denominaré y llamaré a partir de ahora, me ha hecho ver muchas cosas con su forma de ser que consiste en hacer y no decir ni prometer. Es un benefactor como pocos que hace y organiza lo que nunca pude ver claro. Hace realidad lo imposible, busca y encuentra para conseguir lo que se propone. A todo esto más grande le hace ser lo que calla o otorga.

Os dejaré una fotografía para que sepais quien es el Señor Marqués, porque no es el más rico ni el más guapo, tampoco es el mejor en esto y en lo otro, o excepcional en eso y aquello. El Marqués es una persona normal, como otra cualquiera, pero si tienes la oportunidad de conocerlo, sabrás que es único, excepcional.


Me quito el sombrero, me agacho a su paso, me arrodillo, desnudo mi alma y reverencio a quien el cielo tiene ganado por manzanas y el reconocimiento por doquier, si es que debería estar en un paseo de la fama o su nombre en una placa, en una calle o plaza, la del Señor Marqués de Montejano.


2 comentarios :

Susana dijo...

Excelente trabajo. Todo fenomenal un día genial con buen ambiente. Chapó

picodelalmenara dijo...

Esta claro que la mejor manera de ayudarse uno mismo es ayudar a los demás.