domingo, 4 de mayo de 2014

MOLINICOS, YESTE, PUENTE DE LOS VIZCAINOS, LA VICARIA, FUENSANTA, MOLINICOS. UNA AVENTURA

La palabra ruta es lo que solemos hacer. Determinados días y contados, de vez en cuando, toca AVENTURA. Reservo esta palabra para el día que por muchos motivos, el recorrido se convierte en difícil, tortuoso, impresionante, increible y algo increible.
Ayer fue una manaña de esas por muchas cosas que lo hacen y tengo el gusto de contarlo.
EL BORRACHO. Nada más llegar a Molinicos y con la escuridad montamos el pertrecho para la ruta y obervamos un borracho de mal vino que termina por llorar a pocos metros de nosotros. No se me ocurre otra cosa que darle mi pastelito y agua que no tarda nada en dar cuenta de ello y se calma.
EL CAFÉ CON LECHE DEL TIEMPO. Llega el dueño del único bar que abre a esas horas, como en todos los pueblos donde vamos y buscamos ese lugar en el que poder tomar algo caliente con lo que poder dar las primeras pedaladas. Conversación animada y buen ambiente que no falte con los primeros clientes.
TRES PELECHEOS. Pelechar es una palabra que guardamos para los tramos en los que sabemos que no tendremos camino, senda y andaremos entre montañas. En este caso, los pelecheos fueron épicos pues subimos y bajamos montañas con las bicicletas a cuestas mientras los matorrales y pinos nos cerraban el paso. Ni contar lo que arañaron nuestras piernas los frutos del bosque... Esto es lo que nos hace ser extrañamente diferentes pues mientras sudamos y sufrimos vamos contando cosas y riendonos de esto y lo otro, pues sabemos que estamos perdidos pero tambien sabemos donde llegaremos... o eso es lo que siempre creemos.
UNA SENDA. La del puente de los Vizcainos desde Yeste, tremenda, limpia, espectacular con algunos tramos dificultosos pero de una sola tacada. Final tremendo con ese puente de 1934 esperándonos a cruzarlo.
UNA CURIOSIDAD. El arnés que Fran pudo fabricar para cruzar el puente sin problemas de seguridad y que nos pudo permitir disfrutar de esos impresionantes momentos.
DIEZ KILÓMETROS MÁS. Pues ni senda ni camino en un par de sitios había y toco rodear y eso llevo la ruta a un kilometraje algo prohibitivo.
AGUA. Como  no, en estas rutas suele faltar agua y con la experiencia que llevamos, providencialmente antes de llegar a pasarlas canutas vimos en mitad del monte un lugar donde nos aprovisionaron de agua para terminar la ruta como señores.
NATURALEZA, GRANDES PAISAJES Y UN GRAN DÍA DE BICICLETA.















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