martes, 15 de septiembre de 2015

UN CAFÉ CON ARTE DE LA MANO DE DANI. DEFÁBULA

Cualquier historia tiene un preludio, un comienzo, desarrollo y un esperado o inesperado final con epílogo o sin él. En este caso estamos en pleno desarrollo y por ello, uno de los capítulos de mi estancia en Ávila se desarrolla en una cafetería donde de vez en cuando almuerzo, a veces como, en ocasiones meriendo y a menudo ceno con cerveza y tapa... en ocasiones cae algún cubalibre como antes se decía.
Pero todo esto pasa en todos los lugares, mejor o peor y aquí es donde entran las personas que son las que hacen historia. Con Felix y con Dani hago todo esto, pagando claro está, que de algo se tiene que vivir, comer y beber e incluso descansar.
Mi primer jefe, Juan Pedro, que lo sería en una cafetería de barrio para el verano, me enseño muchas cosas. Una de ellas sería escuchar y  servir y hacerlo además con buena cara. El camarero sabe de todos casi todo y los clientes del camarero saben lo necesario pues es buen amigo en los buenos y malos momentos, siempre con algo que comer y beber pues la vida pasa para todos.
En este caso, de Dani puedo contar que es un "artista", eso se le ve en la cara pues no le falta chispa y de ello da cuenta con detalles como un simple café. El adorno bien vale por el servicio pero bueno, el arte en su esencia resulta efímero aunque algunos luchen por lo eterno. Sepan ustedes que el arte de Dani termina con la consumición bebida, lo mismo que nuestro caminar en este mundo que a mi, lo mismo me da que el mundo continúa si por mi todo termina. Sigamos adelante pues.




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