martes, 17 de julio de 2018

ALBACETE ALICANTE EL CAMPELLO 2018. CHINCHILLA, ALMANSA, CAUDETE, BIAR, CASTALLA, SAN VICENTE, SAN JOAN....

Era el año 2009 cuando un buen día se me ocurrió ir desde Albacete hasta el Campello, tenía por delante unos 189 kilómetros en un día a lomos de mi rígida Trek 8500 y era un reto que nunca había realizado en esta segunda etapa de bicicleta. Con la ayuda de mi Garmin Etrex 30 y mucha ilusión, pude llegar con bastante cansancio tras ocho horas y media. Recuerdo que el amigo Cabezuelo me llamó al teléfono llegando a San Vicente del Raspeig para ver por donde iba, decía que aquello de tantas horas en bicicleta no le veía sentido… quien lo diría con el tiempo.
Pensé que con aquella ruta se terminaría un ciclo y es verdad, terminó un ciclo para comenzar otro, el de las rutas largas. A esta y con el tiempo, le seguirían, Albacete-Valencia, Albacete-Murcia, Cuenca-Albacete y Albacete-Madrid.
El caso es que, tras ir a el Campello, intenté volver camino de Alicante capital con Fran, Jesús y Pascual y por enfermedad de mi señora, tuve que volverme en Caudete mientras que ellos, con éxito siguieron camino de Alicante para volver en tren. De aquello hace ya unos seis años.
Y claro, las cosas que no se hacen o se intentarón, hasta no hacerse y bien hechas, el que suscribe no para y días atrás, las condiciones metereológicas se mostraron propicias, máxima de 32 grados en Alicante y aire a favor camino de Levante, pues adelante.
El amigo Fran con la señora convalenciente y nuevamente como hace nueve años, solo ante el peligro. Esta vez ya no era la Trek 8500, seria una Specialized Turbo Levo con su motor y batería y ruedas de tres pulgadas. Eso significaba que era un nuevo reto, pues debía llegar con toda la batería y se debía programar el recorrido de la siguiente manera:
- Ahorá serían 207 kilómetros, 18 más que la primera vez.
- La primera vez se tardó unas ocho horas y media. Esta vez se buscaría tardar menos tiempo.
- La ayuda del motor sería del 10 % con un 80 % de batería en modo Eco y en algunas cuestas intermedias, puntualmente el Trail y el Turbo para no perder la alegría en el pedaleo. En el puerto de Biar, subiendo a Turbo pues la otra vez se hizo muy, muy dura.
- La llegada a San Vicente no sería bajando la vía de servicio asfaltada, sería bajando la vía verde de tierra con túneles y con buena parte de aire en contra al buscar la curva camino de Agost.
- Esta vez se comería en Xirau un bocata y se pararía en dos o tres sitios a recargar agua pues se llevaría tan solo el bidón y una botella pequeña para posibles emergencias en caso de no poder reponer agua, cosa que no sucedería.
- Si la otra vez se llevó mucha comida, en esta ocasión, el bocata de jamón york y queso con una coca cola comprada en la gasolinera de xirau, un Kit Kat, un zumo de melocotón y un café con leche y un Donut antes de salir de ruta.
La bicicleta eléctrica no daría problemas y la cadena perdería sus propiedades el engrase de cera pero no del todo sin tener que reponer, y finalmente se tardaría ocho horas y media, como la primera vez, en hacer 18 kilómetros más que con la atmosférica hubiese tardado unos cuarenta minutos más. La velocidad media final incluyendo paradas sería de 23,9 km/h.
Lo bueno de la lllegada, al sobrar tiempo y hacerlo un par de horas antes fue que visitaría la cuñada en el apartamento y a sus hijas, viendo como mi apadrinada despertaba de la siesta con esa cara de bichejo que tanto me gusta.
Luego, duchado y con pinta de guiri, en el TRAM camino de la estación de Alicante que, por cierto, me encantó de organización y espacio, más que otras que he visitado y camino de Albacete en un tren de Media Distancia donde el viaje no se haría aburrido con la charla con otros viajeros y sus infantes, dispuestos a contarnos sus viviencias e invenciones. Curioso viaje que me recordó otros tiempos donde no era necesario móvil ni cascos para las horas de tren.
Respecto al recorrido que era algo que olvidé recordar, diré que tras mi primer periplo, amigos y conocidos se han aventurado a realizar este trayecto, disfrutando en un sentido y otro. Curiosamente, un trabajador de la estación de Alicante me comentó que había ido desde Alicante a Ciudad Real con unos amigos en una buena aventura y pensaba comprar una eléctrica. Yo, como es normal en mi caso, le animé y bastante pues es una experiencia por vivir.
Pues hasta pasar Chinchilla, caminos y carreterillas junto a la Autovía y el pueblo de la Estación y luego después, caminos desde Munibañez sin pasar ningún pueblo hasta llegar a Caudete por el barranco del Paraiso. Este tramo de caminos manchegos entre encinares y cultivos hace que vayamos a ritmo con cuestas tendidas y bajadas largas pero acumulando casi mil metros de desnivel.
Pasado Caudete comienza la bajada desde los 900 metros y se llega a Villena y se cruza el pueblo para luego subida tendida a Biar y su puerto. Hasta allí terminan todas las subidas y quedan unos cuantos repechos que se harán notables a pesar de no ser duros, si por el cansancio acumulado.
De Castalla a Xirau bajada y algún repecho para tomar el bocata en la gasolinera y luego bajar por la vía verde hasta la estación de Agost. A partir de Agost, unos caminos bajo el sol abrasador y San Vicente del Raspeig.
Desde allí a el Campello, un poco de carreterilla y mucho carril bici pero el sentimiento de haber llegado y de alegría hace que se te pasen molestias del culo, de las piernas, del cuello, de las muñecas y otras partes variadas del cuerpo.
Ahora a pensar en volver a hacer Cuenca Albacete o Albacete Cuenca, eso se irá viendo.















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