martes, 27 de enero de 2015

UNA TRANQUILA TARDE DE ENERO EN TIERRAS ABULENSES CON MIS AMIGAS LAS VACAS.

La salida de esta tarde prometía tranquilidad y así fue. En lo más cálido del día con cinco grados sobre cero las vacas aprovechan los rayos del sol y sobre la hierba cierran sus ojos dejándose calentar por aquello denominado radiación.. solar en este caso.
Mientras tanto, el de la bici al que pienso que ya conocen, pedaleando y andando entre ellas, pues la cosa no estaba por forzar, que la nieve, el barro y el despiste no son buenos compañeros de viaje.
Colores azules, verdes, marrones y blancos, bastante básicos y predominantes en la naturaleza y en mis compañeros de correrías. En ocasiones les miro a los ojos y pienso que me quieren decir algo, en otras, parecen desafiantes, pero al aproximarse dan un salto y giran sobre sus patas traseras poniendo sus cuerpos en polvorosa.
Queridas vacas, posiblemente nos veamos en el futuro en algún lugar donde presuman de tener el mejor chuletón de Avila, pues pienso que vuestra presencia no es fortuita. Mientras tanto, a disfrutar de la tierra y los paisajes y de la libertad que otros no tienen.
Posiblemente alguien piense que me estoy volviendo loco por aquello de mirar y hablar de las vacas, pero que os voy a contar, si en Albacete lo más grande que puedes ver es una liebre... pues que tanta vaca no deja de sorprender, pero bueno, es lo que tiene esto de salir en bicicleta por Avila.









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