domingo, 28 de septiembre de 2014

UN SÁBADO DE AUTÉNTICA BICICLETA DE MONTAÑA EN BENIDORM BY 50KM. BTT AL CUBO



El buen vino es como 50km, con el tiempo mejora y bastante. Por eso, cada día que subimos la bicicleta al coche para pasar un gran día, lo hacemos con más ilusiones que la primera vez.
En esta ocasión tocaba ir a nuestro rincón otoñal e invernal de Benidorm. Cuatro aventureros, pues esta palabra define a quien de ruta vaya con 50km, Fran, Ignacio, Juan y el que suscribe, dispuestos a cualquier cosa, eso es nuestra esencia. La ruta se puede describir y contar hasta la saciedad, pero para quien sabe de que va la cosa se describe rápido; sendas junto al mar, alto de Tagarina, Contador, Pouet y sendas más trialeras en dirección Benidorm. Todo esto en algo menos de noventa kilómetros y algo más de 2.500 metros de desnivel acumulado….
Y claro, el resultado es el que solemos encontrar en días como estos. Bicicleta, buenos amigos con los que poder pedalear y compartir buenos momentos y grandes e impresionantes paisajes con el mar como telón de fondo.
Días como estos son los que se dejan en el rincón de la reserva del recuerdo, los que nos hacen sentir y disfrutar la bicicleta y el cuerpo magullado y las piernas agotadas. Ahora que escribo estoy cansado, para que decir otra cosa, cansado y feliz de tan gran día de bicicleta.
Nos quedan las fotografías como reflejo de lo que fuimos y vivimos. El resto a vuestra disposición en la galería.
Ayer, a buen seguro fue UN GRAN DÍA DE BICICLETA.



































1 comentario :

Anónimo dijo...

Madrugón, ruta maratoniana y cuatro horas de coche. No me sorprende que estuvieras cansado al escribir el comentario de la ruta (envidiable tu fuerza de voluntad y dedicación.)
Para mí fue gratificante conocer muchos lugares imponentes y por los que no había pasado, multitud de vistas sobrecogedoras y descubrir la exuberante vegetación impropia de esas latitudes; y todo a pesar de que la falta de previsión con el agua pasara factura. Yo hubo un momento que reservaba los últimos tragos y tenía la boca como un estropajo. Menos mal que la lluvia nos refrescó y en el lugar más insospechado encontramos un nacimiento que hizo revivir al compañero Juan.
El ritmo pausado de la ruta me hizo disfrutar más aun del paisaje. Da lo mismo si vienen trialeras imposibles o "bicitrecking"; hay que saber disfrutar de cada momento y todo tiene su encanto.
Pues sí, otro gran día de bici...... y amigos.
Ignacio