viernes, 29 de enero de 2010

OLVIDÉ LAS BOTAS DE MONTAR

20 km. de trialeras de Chinchilla con Pablo y rápidamente monto la bola, el portabicis, lo recojo, llegamos a Chinchilla y SIN ZAPATILLAS DE MONTAR. Pues alá, con zapatillas de jugar al tenis. Resultado, de vez en cuando se escapa el pie, lo bueno es que tenía libertad de movimiento, lo malo, que de vez en cuando se escurría, LO CURIOSO Y MILAGROSO, que haciendo una trialera llena de barro cuesta abajo, bici sin frenos, rueda que se va y salto por encima de la bici, tres o cuatro pasos y aterrizaje COMO ANDRÉS, RODEADO DE CANTOS COMO PUÑOS, amigo Andrés, he tenido suerte y quitado el golpe, mientras daba con mis huesos en el suelo me acordé de tí escondiendo como podía mi mano derecha que aún así se dobló un poco. ME PARECE QUE CON LAS CALAS no hubiera tenido tanta suerte.

2 comentarios:

Paco Atienzar dijo...

No si te digo yo qeu un dia te matas me veo contandole al de los ojos, pues tu padre esto, y aquello.

alex dijo...

Mejor no cuentes nada porque es difícil de explicar y mucho más de entender