viernes, 13 de septiembre de 2013

RIOPAR. YESTE. RIOPAR SUBIENDO DOS VECES AL CALAR. HOY SI QUE HA SIDO UN GRAN DÍA DE BICICLETA


Son muchas las rutas que Fran y el que suscribe llevamos hechas y de gran variedad. Hemos intentado lo imposible y hemos hecho asequible o inimaginable. Llevamos un par de SERRANAS, desde Albacete y por caminos hemos llegado a Valencia un par de veces, a Madrid, a Murcia, Alicante y hemos recorrido infinidad de pueblos y lugares, tantos que algunos ni recuerdo.
Nuestras cabezas están pobladas de multitud de recuerdos, de días buenos, duros y divertidos. Incluso llegamos a confundir las rutas, más aún cuando hemos repetido, cosa inusual, alguna.
Lo que si está claro es que por un motivo u otro, determinadas rutas no se olvidarán y la ruta de hoy será algo que perdure por mucho tiempo en el recuerdo. Esto lo digo, y Fran bien sabe la razón, por todo lo que hemos vivido.
La cosa era sencilla, ir de Riopar a y los pueblos de Tus y luego volver. El problema consistía en subir dos veces el Calar y en recorrer gran parte de su orografía en la segunda ocasión. A ello se sumaban grandes cuestarrones por doquier, sendas y tramos de empujing. Pues todo eso lo hemos hecho.
Hemos pasado por fuentes, pero nos hemos quedado sin agua en el Calar y sin grandes esperanzas de encontrarla durante dos horas más o menos. El sol caía a plomo y la cosa tiznaba bastante mal mientras sudabamos como nunca. Pues hemos sido capaces de encontrar una fuente en un mar de piedra y hemos sido capaces de  poder reponer nuestros secos bidones.
El trazado prometía ser fiable, pero lo hemos debido corregir sobre la marcha tomando tres o cuatro decisiones que han sido acertadísimas, llevándonos los caminos y senderos elegidos a buen puerto. Un pastor nos auguraba desastre en la elección de sendas del Calar, y hemos sido capaces de enlazar tramos y sendas de ganado hasta llegar a nuestro destino. 1.900 metros de desnivel acumulado en 50 kilómetros, en proporción, más que en una SERRANA.
Los paisajes han sido de película, grandes farallones, castillejos, el Calar del Mundo y su gran silencio a 1.500 metros de altura mientras las montañas asomaban a sus alrededores. Hemos visto caballos salvajes, vacas y cabras y la montaña desnuda y arrasada por el viento, las nieves y el agua. Somos privilegiados.
El menú final ha llegado tarde, pero en el mejor momento, exhaustos y agotados hemos dado cuenta en nuestro feudo de LOS BRONCES de potajes con garbanzos, ensaladas de pasta, pancetas y postres variados, ricas bebidas y calientes cafés con los que poder tomar aliento, resuello y contar y recordar tantas vivencias  en un solo día.
Lo dicho, existen rutas que nunca se olvidan. Hoy sin dudarlo, ha sido un gran día de bicicleta, sin dudarlo. ¿O no ha sido así amigo Fran?











3 comentarios:

fran peñas dijo...

Estos son dias de los que marcan y despues cualquier cosa ya te viene bien.El que no las hace no sabe lo que es esto.Nos vemos en la proxima.

alfonso dijo...

Que envidia amigos, quien pudiera hacer estas rutas con vosotros, ya que de esa manera sin aún mejores, un saludo y espero vernos pronto.

50KM dijo...

Decía el pastor arriba en el Calar: "En unas dos horas llegais al Pozo la Bomba y contando que llegueis bien sin que os perdais que es muy facil" a lo que le contestamos "Dios está con nosotros".
Le preguntamos si tenía agua pues nos quedaban dos tragos y "amablemente" nos llegó a ofrecer "la del ganado", agua en la que en algún momento llegué a pensar.
Menos mal que encontramos aquella fuente de agua fresca rodeada de cabras y que mi estomago acepto sin reparos ni retortijones.
Nos vemos en la próxima.